
Y en estos momentos es cuándo no sabes qué hacer con ellos, especialmente con él. Es cuando no tienes dinero, cuando es la época del año donde más gastas y cuando no tienes idea de cómo fue a ocurrir. Sospechas, suposiciones, heridas y... sangre. Y me da tanta pena e impotencia verle así, acostado en un rincón del patio, con sangre en la cara y una herida que requiere ser tratada por un profesional. Pero no hay plata para pagar un veterinario ni para que haga una consulta a domicilio. Entonces es cuando me doy cuenta de que mi familia es una familia pobre de la nueva sociedad, que tenemos tanta falta de dinero y que queremos tanto a los animales que al menos yo llego a llorar por ellos si los veo heridos brutalmente. Entonces es cuando me doy cuenta de que, a pesar de ser recogido de la calle, a pesar de ser tan grande, a pesar de ser tan bravo, lo quiero mucho más de lo que pensaba, y por eso quiero dinero, lo necesito. Necesito que lo vea un profesional, que se recupere y que deje de sangrar de una vez por todas.
Joe, te quiero demasiado, más de lo que creí, y eres una excelente mascota