Lilith bajó de su auto frente a un lugar de mal aspecto. Vestida con su chaqueta de cuero, la camiseta de Pink Floyd que compró por su cumpleaños, con sus jeans gastados y las converse que hacía ya años tenía, abrió la puerta de la posada y entró, haciendo crugir el piso de madera vieja. Se sentó en la barrs y pidió un poco de ron, leyendo en los ojos de quien la atendía el por qué de su elección.
Las ondas pelirrojas de su cabello caían grácilmente sobre sus hombros encuerados, y sus ojos verdes se cerraban fuertemente en cada sorbo de su trago. La bebida se acabó, y mientras pedía otro vaso de lo mismo, escuchó la puerta del antro abrirse, dando lugar a la figura de un hombre que guardaba 'algo' en su existencia.
El sujeto se sentó a su lado y ella le miró. Observó cada sutil movimiento que hacía. Sus cabellos negros caían sobre su cara con un toque de superioridad, y su presencia dejaba al descubierto un marcado desinterés en el mundo.
Lentamente, él comenzó a voltearse ante Lilith, y ella pudo contemplar sus ojos, que escondían miles y miles de secretos y misterios por descubrir. Él acomodó sus anteojos y ella notó cómo sus ojos se volvían mares invencibles y desesperados. Definitivamente era él.
Hace tiempo lo buscaba y ahora estaba segura de que no cometía un error. Bastaba una mirada dentro de sus ojos oscuros para saber que era él y no había otro.
Un mechón cayó sobre la frente del hombre y Lilith lo acomodó diciendo lo que él no alcanzó a decirle a ella: 'hace tiempo te he estado buscando'.
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~There's nothing more dangerous than a closed mind.
~El cuerpo es la cárcel del alma inmortal.
~Books before boys because boys bring babies.
~"Reales", llama el burgués solo a las cosas que todos, o por lo menos la mayoría, perciben de modo semejante.
~Dos cosas quiere el hombre auténtico: peligro y juego. Por ello quiere a la mujer: el más peligroso de los juegos.