Conveniencia...
Siento que explotaré -.-
Sí, lo sé, es un asco UN ASCO! un montón de kilos UN MONTÓN!! D: QUÉ ASCO!
Ya... mi vida ahora tiene un problema, pero es bastante estupido...

PERDI MAS DE LA MITAD DE GOD OF WAR TT_TT ES TERRIBLE! TERRIBLEEEE!!!!!! TT_________TT
Creo que mi vida está tan bien que no tengo nada que escribir aquí .-. Quizás cuando la vida de alguien va bien... se aleja un poco de esto, no?


La noche había caído hacía horas, incluso ya había dejado de ser noche para ser la madrugada del día siguiente. En los noticieros y en los periódicos habían afirmado que esa noche ocurriría, así que no le quedaba nada mejor que sentarse a esperar, ahí en las banquitas que estaban en su jardín, donde siempre se sentaba desde que era pequeña. El reloj dio las dos y unas casi inaudibles campanadas sonaron en el interior de la casa. Estaba nerviosa, pero más que ello era estar ansiosa. Nunca había presenciado un eclipse. ¿Se decepcionaría? ¿Le pasaría algo raro? ¿Quedaría tan sorprendida como para contarlo a sus nietos? Tantas preguntas inundaban su mente para llevarla tan lejos de donde estaba su cuerpo, que cuando despertó de su ensimismamiento la luna llena estaba ocultándose poco a poco. Sintió la brisa moviendo su pelo y acariciando su rostro suavemente, una suave y cálida brisa de verano, esas que se extrañan en invierno y se ruega que no lleguen a finales de primavera. Otra vez se había quedado embobada mirando la luna. No tenía idea qué le encontraba, qué la hacía tan hermosa y anhelable para ella. Era sólo un satélite, un satélite natural como lo tienen tantos otros planetas de esta galaxia y las muchas otras que hay en el universo. Pero… era la luna, solamente la Luna, no tenía un nombre como las lunas de Saturno, sólo la Luna, llena de hermosura y simplicidad. Era la luna suya, la luna de todos… pero la sentía tan suya, únicamente suya. Despertó de nuevo, y junto a ella estaba sentado el gato gris que había encontrado en una caja hace un año atrás, y la miraba fijamente, clavaba sus ojos grises en el rostro de Antonia. Ella le acarició la cabeza, justo detrás de las orejas y el gato la acaricio como únicamente acarician los gatos, sentándose en sus faldas para disfrutar aún más las caricias.

Pasaron los minutos, y la luna ya estaba casi por ser cubierta totalmente. Antonia estaba ansiosa, ya casi no podía esperar y necesitaba disfrutar en total plenitud la majestuosidad de un eclipse. ¿Qué importaba si no era la gran cosa? Había escuchado que en algunos eclipses la luna se tornaba media rojiza, pero a ella no le importaba si n este no era así, tenía aún toda una vida por delante para contemplarlo. Ella tenía decenas de años para vivir aún, para terminar sus estudios, casarse, tener hijos e intentar ser feliz con ellos, amarrarse para siempre a la vida que debía llevar por moral y no a la que quería llevar realmente. Y sus sueños de motocicletas fueron deschechados por toda su familia, incluso su novio. Sus sueños de hombres con chaquetas de cuero y pantalones gastados quedaron en la papelera de sus recuerdos, pero sólo bastaba con poner restaurar para recuperarlos. Una chispa brilló en sus ojos, una sonrisa afloró en sus labios. Recuperarlos no había sido difícil, y en ese momento lo único que deseaba era ser libre eternamente.

- Tienes suerte, Dione – habló a su gato mirándole con ternura y una pizca de envidia-, tú no tienes que preocuparte de estudiar, trabajar y formar una familia. Tú simplemente vas por ahí, saltando por los techos de la gente, haciendo lo que tú quieres, volviendo a casa sólo para comer. Eres un suertudo.

Lentamente, la luna seguía avanzando y ya casi estaba cubierta, un minuto más y estaría lista. Antonia cerró los ojos, y justo en ese momento la luna se cubrió. Pensó en su familia, en su novio, en sus amigos. Pensó en sus estudios, en su profesión, en su futura familia. Pensó en lo monótona que sería su vida, en las pautas que debía seguir para un buen vivir y una buena moral e impresión. Por último pensó en las Harley, en las chaquetas de cuero, en las camisetas de bandas rockeras, en los jeans gastados y los zapatos embarrados; pensó en el tipo de vida que ella quería, en el viento en su rostro, meciendo su cabellera mientras iba por la carretera sin un rumbo fijo; pensó en la libertad, en saltar, en escapar por los techos de la ciudad y poder ser libre de una vez por toda, de soltarse de sus amarras y encontrarse a sí misma; pensó en los leones y en los gatos, en un gato que después se transforma en león…

Abrió los ojos y todo se veía extraño. Las cosas habían crecido de una manera exagerada, era imposible que ella se volviera pequeña. El lugar donde estaba tenía poca luz, pero aún así veía perfectamente y sabía con seguridad dónde dar el próximo paso sin tropezar. Escuchaba todo más claro, sin interrupciones, escuchaba lo que su mamá hablaba con su papá en la habitación al fondo de la casa. Antonia había desarrollado todos los sentidos de una manera excepcional, y lo mejor era que se sentía liviana, con pocas cargas sobre sus hombros. Antonia se sentía ágil, feroz, salvaje, libre. Saltó hasta el techo de su casa y corrió con sus gráciles movimientos felinos alejándose de la realidad a la que había estado condenada, alejándose de todo eso que la aprisionaba y de todas las cosas mundanas que antes había disfrutado. Fue hacía dónde se lo indicara la naturaleza, buscándose a sí misma y buscando el león lleno de libertad que habitaba en su interior.
Ho voglia di te...
Quiero se modelo plus size pero creo que me falta altura o.o XDDD
weón, tenís doble pera, cómo no te dai cuenta? te salís por toos laos y aún así no hací naa? estai perdía weona, en serio la cagaste y tu fuerza de voluntad es una real mierda. pobre weona, qué va a ser de ti cuando crescai? vai a ser igual que un sumo, de verdad la cagaste pa ser gorda weón
Yo creo que la única solución es que me cosan la boca ._.

~There's nothing more dangerous than a closed mind.

~El cuerpo es la cárcel del alma inmortal.

~Books before boys because boys bring babies.

~"Reales", llama el burgués solo a las cosas que todos, o por lo menos la mayoría, perciben de modo semejante.
~Dos cosas quiere el hombre auténtico: peligro y juego. Por ello quiere a la mujer: el más peligroso de los juegos.