Inefable totalmente. Hermosa como flor, como un día soleado e incluso, mejor aún, como un día nublado. Aromática como las velas e inciensos más puros de todo el mundo. Majestuosa como la lluvía al caer sobre la ciudad o sobre las montañas o sobre el bosque. Salvaje como un león y tierna como un minino, con los movimientos ágiles y rebosados de gracia. Delicada como si fuera a romperse en cualquier momento y escondiendo la fortaleza de los icebergs en los polos. Eso era simplemente, eso y mucho, mucho más. Universos de palabras para describir lo tersa y blanca que era su piel, tan angelical como la nieve de los Alpes. Y esa fotografía, donde todos los aromas y sabores y sonidos e imágenes se mezclaban causando el deleite de cualquier criatura que gozara de su esplendor, era el único recuerdo que tenía de quien alguna vez fue su mademoiselle...
Inefable totalmente. Hermosa como flor, como un día soleado e incluso, mejor aún, como un día nublado. Aromática como las velas e inciensos más puros de todo el mundo. Majestuosa como la lluvía al caer sobre la ciudad o sobre las montañas o sobre el bosque. Salvaje como un león y tierna como un minino, con los movimientos ágiles y rebosados de gracia. Delicada como si fuera a romperse en cualquier momento y escondiendo la fortaleza de los icebergs en los polos. Eso era simplemente, eso y mucho, mucho más. Universos de palabras para describir lo tersa y blanca que era su piel, tan angelical como la nieve de los Alpes. Y esa fotografía, donde todos los aromas y sabores y sonidos e imágenes se mezclaban causando el deleite de cualquier criatura que gozara de su esplendor, era el único recuerdo que tenía de quien alguna vez fue su mademoiselle...
Durante miles de años los seres humanos hemos podido disfrutar del mejor regalo que los dioses dieran jamás a ningún ser vivo: la brisa, el viento, el hermano sol y la hermana luna, campos y praderas donde ver crecer a nuestros hijos, amaneceres bañados con el perfume que estornudan las flores en primavera, puestas de sol decoradas por los sueños aun por conseguir y, aunque parezca mentira, inteligencia.
Pero el hombre blanco despreció aquel tesoro, y a medida que la vida le sonreía, el le contestaba dando patadas al destino.
Si alguien lee esta carta, no olvide que el fin de esta civilización se debió al egoismo, codicia e incultura de la raza humana.
Los hombres ya no somos mamíferos, el ser humano no se convirtió en depredador; la raza humana somos simplemente un virus, matamos, crecemos y nos multiplicamos.
Por eso nos extinguimos, por eso las aguas se tragaron nuestra civilización: la verdadera Atlántida, éramos nosotros.
Y por eso hemos escrito esta nota, para formas de vida inteligente venideras.
"Cuando los hombres escupen al suelo, se escupen a si mismos".
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~There's nothing more dangerous than a closed mind.
~El cuerpo es la cárcel del alma inmortal.
~Books before boys because boys bring babies.
~"Reales", llama el burgués solo a las cosas que todos, o por lo menos la mayoría, perciben de modo semejante.
~Dos cosas quiere el hombre auténtico: peligro y juego. Por ello quiere a la mujer: el más peligroso de los juegos.