
Porque no sé exactamente qué es lo que sucede conmigo.
Porque no sé qué es lo que ven distinto en mí.
Porque no sé exactamente qué es lo que siento por ti.
Porque no sé si quiero que seas sólo mi amigo.
Porque no sé si quizás te quiera como algo más.
Porque no sé desde cuando tengo esta maldita duda.
Porque no sé qué es lo que pasa por tu mente.
Porque no sé qué es lo que pretende.
Porque no sé la razón de este sentimiento.
Porque no sé diferenciar los celos.
Porque no sé qué es lo que tú pretendes.
Porque no sé cuál es la razón de estar así.
Porque no sé cuánto te quiero.
Porque no sé cuánto te puedo llegar a querer.
Porque no sé si me gustas.
Porque no sé a qué se debe mi reacción.
Porque no sé si algún día te llegaré a querer demasiado.
Porque no sé si existe la posibilidad de llegar a amarte.
Porque no sé por qué soy la única a la que tratas así.
Porque no sé nada de mis sentimientos.
Porque no sé a qué viene todo.
Porque no sé desde cuándo es.
Y... porque no sé cuándo se resolverá esta maldita duda.