
¿Es que no lo entiendes, mujer? Ya creciste, eres una adulta, tienes 23 años y una hija de casi 7 meses. ¿Es que no lo entiendes? No deberías hacerlo, no deberías ser así y no deberías ser tan... inmadura. Sí, eres completamente inmadura para la edad que tienes. Puedes estar criando a tu hija, puedes estar terminando la tesis de la carrera que pronto terminarás, puedes tener una pareja que te ama, pero sigues siendo una pequeña niña en tu mente. Ya tienes 23 años, ¿por qué no dejas de lloriquearle a mis padres? ¿Por qué no dejas de acusarme y dejarme como la malvada de tu vida? Muy hermanas podemos ser, pero tu actitud es bastante desagradable. Nunca te he dicho nada que te hiera, nunca te he maltratado ni física ni sicológicamente, entonces... ¿Por qué nos haces quedar mal? Porque sí, no solo me haces quedar mal a mí, sino que también haces quedar mal a la hermana que tenemos en común. Y lamento decirte que ya estoy tan acostumbrada a tus ridículos y estúpidos shows que no me podrás manipular como quieras. Un poco de tus lágrimas ya no significan mucho para mí, pues ya estoy completamente acostumbrada. Estoy tan acostumbrada, que ya ni siquiera me inmuto con tus amenazas y shows.