Hay tantas cosas que las personas quieren y tantas, tantas cosas que yo quiero. Pero ahora quizás no quiero ciertos sentimientos y pensamientos que hay en mi mente, pues no me dejan tranquila en ningún momento, siendo eso lo que yo deseo de su parte.
No quiero tener más este sentimiento de culpabilidad por haberte dejado marchar y por no darte todo lo que yo pude haberte entregado. No quiero que, al verlos, me deprima en menos de cinco segundo y, de estar riendome completamente feliz de la vida, todo cambie radicalmente y mi sonrisa se transforme en una mueca de incomodidad y cierto halo de dolor. No quiero que aquellos pensamientos de que yo pude ser mejor que ella lleguen otra vez a mi mente. Y no quiero muchas cosas más, pero esas son las escenciales.
Tampoco quiero seguir estando así, pensando en ti cuando no es lo que realmente necesito para mi bienestar emocional, pues gracias a ti no puedo avanzar. ¿Sabes por qué? Porque sigo atada a esos tan pocos recuerdos bonitos que tuvimos, aquellos momentos en que me sentía la muchacha más afortunada de las que conocía. Es por eso, simplemente por eso, que por tu culpa y gracia no puedo continuar.
Una muy sabia consejera me dijo que cuando yo pudiera solucionar este gran lío de sentimientos que hay en mí, podría avanzar como es debido. Pero es bastante difícil, muy dificil para mi gusto. También me mencionó que gran parte de las personas que están solas es porque tienen problemas que no los dejan seguir, y a eso le encontré un extremadamente gran sentido.
¿Sabes que quiero? ¿Lo que realmente quiero en este momento? Pues no, no lo sabes porque no me dedicas nada de tiempo, es como si ella te consumiera todos los minutos de tu vida y nosotros, que supuestamente continuaríamos siendo amigos, estamos bastante distanciados como para ser amigos. Y tampoco me dedicaste demasiado de tu preciado tiempo mientras estábamos juntos, pues ella seguía llevándose tus segundos, minutos, horas y días.
Finalmente, he concluido que para poder sacarte de mi mente tengo que evitar contacto contigo, no verte, no hablarte, no acercarme siquiera un metro y no preocuparme de lo que te pueda ocurrir, pues para eso la tienes a ella y a su grupo de amigas sin sentido, con senrisas huecas, impresiones coquetas y todo lo que tu realmente necesitabas y que no pudiste encotrar en mí porque quién sabe la razón. Quizás porque soy más realista que ellas y sé quienes me harán sufrir, pues eso lo tuve claro contigo desde un principio.
Me despido de ti, mi primer amor, con aquel beso que no nos dimos, con aquel adiós que nunca nos dijimos. Me despido de ti porque tengo que seguir y no continuar encadenada a este fantasma del pasado en el que todo se basaba en palabras bonitas. Me despido de ti para siempre, sin derramar una lágrima en estas palabras, pues ya soy lo suficientemente fuerte como para enfrentarme a ti, una persona que creía valorarme de la mejor manera.