Suena, cruge, reclama y yo sigo aquí sin hacer nada.
Litros intentando disminuir sus llamados histéricos.
Saciarla con una pequeña fruta durante la mañana.
El espejo me acompaña, diciéndomelo cada vez.
No me siento bien, tampoco debería hacerlo.
Cada cifra me importa más que antes, ¿acaso eso está bien?
Por favor, no me consumas...