Cuenta la historia, que hace mucho tiempo, en un remoto lugar, habitaba una princesa de un nombre bastante extraño. No significaba demasiado, pero tampoco significaba poco, el asunto era que pocas gentes podían descifrar lo que su nombre significaba. Unos decían que no tenía significado, otros decían que tenían todo el significado del mundo, pero la verdad es que todo dependía de ella. La princesa no sabía que su nombre causaba tanto furor en el pueblo, de hecho ni siquiera lo tomaba en cuenta, sólo le importaba intentar ser feliz. ¿Pero qué era ser feliz para ella? Realmente nadie sabía lo que esa palabra quería decir para ella, sin embargo todo el pueblo creía que ella era feliz porque siempre tenía sonrisas que brindar y chistes que contar. ¡Oh, pobre princesa! ¡Oh, pobre reino! Que viven engañados bajo la máscara de Adelaida Brontë Shaleen Zoïk, princesa del Reino de Hapusrwydd.