04, Semptiembre 2010. 20:13 hrs. Terrazas, Mall Plaza Antofagasta.
Me siguen, me siguen, darling, y no los puedo detener. Me están retrasando. Tengo miedo, sálvame de este infierno, me tienen atrapado. Tengo los brazos amarrados y el blanco me perturba. Danielle, sálvame, lo necesito. Quítame las vendas y sálvame de lo blanquecino. Wendy, ayúdame, necesito de ti. Necesito que me tranquilices, Polette...
¿Dónde están? Ya ni siquiera sé cómo llamarte, ni siquiera se cómo llamarme a mí mismo. No sé tu nombre y olvidé el mío. Necesito sedantes, asumo que estoy mal. Ellos me siguen, Amanda. ¡Ayuda!
Christina, vestida con su uniforme y el delantal blanco, abrió la puerta de la habitación 013 y vió al paciente recostado en el piso, en pose fetal, temblando y murmurando: "no me van a dejar, no me van a dejar en paz...". La miró detenidamente, observó cada uno de sus rasgos, cada uno de sus movimientos nervioso, hasta que dijo:
- Viniste a salvarme de ellos, ¿cierto, Pandora?