Las ondas pelirrojas de su cabello caían grácilmente sobre sus hombros encuerados, y sus ojos verdes se cerraban fuertemente en cada sorbo de su trago. La bebida se acabó, y mientras pedía otro vaso de lo mismo, escuchó la puerta del antro abrirse, dando lugar a la figura de un hombre que guardaba 'algo' en su existencia.
El sujeto se sentó a su lado y ella le miró. Observó cada sutil movimiento que hacía. Sus cabellos negros caían sobre su cara con un toque de superioridad, y su presencia dejaba al descubierto un marcado desinterés en el mundo.
Lentamente, él comenzó a voltearse ante Lilith, y ella pudo contemplar sus ojos, que escondían miles y miles de secretos y misterios por descubrir. Él acomodó sus anteojos y ella notó cómo sus ojos se volvían mares invencibles y desesperados. Definitivamente era él.
Hace tiempo lo buscaba y ahora estaba segura de que no cometía un error. Bastaba una mirada dentro de sus ojos oscuros para saber que era él y no había otro.
Un mechón cayó sobre la frente del hombre y Lilith lo acomodó diciendo lo que él no alcanzó a decirle a ella: 'hace tiempo te he estado buscando'.