
La verdad es que desde hace ya bastante tiempo me gustan los días nublados. Me gusta sentir la suave brisa acariciando mi rostro, los casi imperceptibles rayos de sol chocando con mi piel. Es bastante agradable, al menos para mí, un día nublado. Es como si me diera paz, calma interior...
Me encantan esos días en que las infantiles nubes juguetean a esconder el sol, dejando atravesar pequeños vestigios de su luz. Pero solamente disfruto esos momentos cuando lo diminutos rayos no encuentran el paso entre las nuebes. Aquellos instantes que forman el lapso que demora una nube en tapar el sol, luego de que su compañera lo ha dejado descubierto, me molestan... Desde que me gustan los días nublados - hace ya bastante tiempo - he dejado (demasiado) atrás mi gusto por el sol y su calor. Entonces, cuando el sol queda descubierto, dando su esplendor, deseo que una nueva amiga lo vuelva a esconder, pues me resulta bastante molesto tener que soportar el sol en completo ángulo...
No sé, simplemente me gustan los días nublados. Yo podría pasar toda la tarde de un día nublado fuera de casa. No me importaría si lloviznara - cosa que no pasa demasiado a menudo -, es más, sería algo demasiado agradable para mí. Y podría observar el cielo cubierto de nubes por un largo rato, sin aburrirme, viajando a mi propio mundo, y sinceramente no me importaría estar sola en esos momentos...
Simplemente me gustan los días nublados, como hoy, como mañana quizás, como los días de invierno...